Escribo el siguiente post bajo la premisa de que nadie lee este blog.
Uno de los temas mas apasionantes para escribir (y casualmente uno sobre el que menos se ha escrito) es el mismo arte de escribir.
El escribir responde a las mas profundas necesidades humanas, es la voz que nos permite en muchas ocasiones seguir adelante; Y no me refiero solamente a poner lápiz sobre papel (o su equivalente digital) sino a la interminable espiral de urdir una historia, entretejer tramas o escenas del vacío y terminar con algo nunca antes visto.
Recientemente he estado abordando el tema mas que de costumbre debido a grandes (y pequeños) debacles de la vida; La manera en que una persona escribe es la manera en que uno se entiende, ya sea que solo podemos escribir deprimidos o alegre o solo si nos forzamos a escribir, esto refleja de manera profunda como somos y mas aun cuanto nos conocemos.
Para los lectores asiduos de este blog, paradójica oración al asumir que nadie lee esto, será evidente que toda mi verborrea inicial es un preámbulo para algo mas interesante, talvez para alguna pasajera observación sobre el lado de la cama del que hoy me levante o la situación mundial… este no es el caso.
Estas son líneas egoístas con egoístas motivos, son parte del inevitable síndrome de sherezade que tiene todo escritor (o pseudos-escritor en el caso de quien te “habla”) ese síndrome tan peculiar donde uno se encuentra contando historias como si su vida dependiera de ello, incluso llegan momentos de arrogancia donde uno piensa que una audiencia es innecesaria, y allí nos acordamos de sherezade. Tu vida depende de tus historias y de cómo te dejas fluir a través de ellas, no porque te corten la cabeza si no logras dejar a alguien en suspenso, sino porque si nadie te lee, a nadie le importas y dejas de “fluir” simplemente mueres.
Sufres la proverbial muerte del eco en la oscuridad, y te empiezas a conformar.”Mañana escribo ese best-seller” pero mientras tanto buscas la comodidad de la rutina, la calma de la monotonía no por preferencias o placeres sino por conformismo; Levantarse a tal hora, marcar tarjeta a tal otra, cobrar tal dia y gastar tal otro. Constantemente disfrutamos las banalidades de nuestra jaula de oro, admiramos las hermosas cadenas con las que nos alejamos de los que mas apreciábamos, ese par de líneas que nos permitían conectarnos con otra persona,; A quien le importan las multitudes, si con tres palabras puedes conectarte realmente con esa personas especial una vida de escritos vale la pena (y muchas penas mas, como suele ser el caso).
Pero cada una de estas cosas es parte del todo, quien puede escribir sobre la libertad si nunca ha estado preso, quien puede ser creativo si nunca ha sido conformista, todo es parte de la rueda.
- El obstáculo es el camino – koan Zen
En estos días he estado luchando contra la eterna sombra del escritor, el bloqueo. Esa sombra en tu espalda que muchas veces nos obliga a seguir para no caer en sus garras y otras nos obliga a luchar mas fuerte para conseguir algo… por el momento solo consigue ahogarme, como toda sombra con una pequeño que aun no alcanza el interruptor.
Talvez con el tiempo la marea cambie y la analogías mejoren, incluso puede que deje de hacer malas rimas.
Por el momento resignarme un poco a las cosas como son y tratar de encontrar la salida, “non quórum”, nadie lee. No hay musa, no hay ritmo. He perdido muchas cosas de las que me valía para engañar al mundo, ahora verán la nada del fondo; Ya me tocara levantarme poco a poco.
Pero… hey! El obstáculo ES el camino, así que debo estar en la dirección correcta porque no había topado con tantos obstáculos antes, siempre hay un lado brillante a toda situación.
Como siempre mi imaginario lector hemos llegado al final de esta charla, como ya lo sabes siempre tengo problemas para terminar, me queda chico este espacio pero gran parte de comunicarse es eso… no poder decir todo lo que se quiere, verse obligado a ir a lo esencial y desprenderse de toda envoltura así que terminare con un par de líneas simples y una cita del libro que ahora me secuestra del mundo.
Todos tenemos nuestra “escritura” para mi son las letras, para otros la música, la escultura, el dibujo, la matemática, el cielo es el limite pero el sentimiento es universal.
Una novela es una documento en el que un hombre que jamas hizo nada lo confiesa todo- Mark Twain




















